Título: Pulsaciones
Autores: Francesc Miralles y Javier Ruescas
Editorial: Grupo SM
Año de publicación: 2013
Número de páginas: 176
Precio: 9,95€
Elia acaba de salir del coma.
¿Lo bueno?
Está bien y tiene móvil nuevo, así que por fin puede hablar con todo el mundo por HeartBits.
¿Lo malo?
No recuerda los tres días anteriores al accidente.
¿Qué habrá pasado durante ese tiempo? ¿Quién será ese tal Phoenix que no deja de mandarle mensajes? ¿Y por qué cada vez que Elia piensa en lo que ha podido olvidar… siente que le falta el aire?
Lo primero que tengo que decir de este libro es que llegué completamente llena de ideas preconcebidas. Que si es muy bueno, que si es muy malo, que si tal, que si cual. Y llegados a este punto, ni ha sido tan malo como esperaba ni tan bueno como lo pintaban.
Como supongo que ya sabréis, porque es una de las cosas que más repiten a la hora de promocionar el libro, Pulsaciones está escrito mediante mensajes de HeartBits (aka Whattsapp). Es una forma revolucionaria de escribir, ciertamente, en una especie de ¿renovación? del género epistolar.
Y ya que hablamos de los personajes voy a dedicarle unas palabras a Elia. Primero, da la impresión unas cuantas veces de que su único objetivo en la vida es conseguir un móvil nuevo y sus padres parece que se lo dan por haber sobrevivido al coma (se sentirían culpables de que su hija no pueda haber mandado caquitas sonrientes antes). Segundo, ¿qué clase de persona cabal y cuerda se pone a hablar con un desconocido que dice saberlo todo de ella (repito, TODO) y se niega a decir quién es? Llamadme exagerada, pero entre eso y lo de Edward Cullen de observar a la gente mientras duerme me dan ganas de salir por patas y poner tierra entre los mozos de la literatura juvenil y yo. Que sí, que luego resulta que el tal Phoenix no era un psicópata, pero no es tan descabellado que sus amigas le adviertan contra él. Podría haber sido un Frollo de la vida. Pensadlo.
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| -Ay, que Elia no me contesta. |
Pero no voy a negar que el libro se lee rápido (¡hora y media!). Normal, si no llega a las doscientas páginas y la mitad de la hoja está en blanco. Es una historia normalilla, bastante predecible en su "gran" misterio, que se ve venir desde bastante lejos. De hecho, si no tienes cuidado te puede dejar ciego. También tiene desperdigadas unas cuantas citas que en teoría son profundas y llenas de significado (pero que te hacen alzar la ceja con escepticismo) sobre luchar por lo que quieres y aceptar a los demás tal y como son. En fin, con un mensaje correcto y que siempre queda bien, Ruescas y Miralles nos dejan una historia que según dicen va directa al corazón (aunque en mi caso se fue no se sabe dónde).



